Cada vez más amantes del vino buscan seguir disfrutando del sabor y acompañamiento de su bebida favorita sin tener que preocuparse por el alcohol y que eso afecte su salud y buen juicio. Por ello, en países como Francia ya elaboran este tipo de vinos libres de alcohol. Quienes más demandan este tipo de vino son los consumidores más jóvenes, que quieren alimentarse más sano sin renunciar al placer y sabor de su bebida favorita.

Los vinos sin alcohol se fabrican igual a los vinos tradicionales, solo que se añade dos pasos más al final del proceso; una en donde la primera persigue separar los aromas y sabores para volver a reunirlos más adelante, mientras que en el segundo paso el alcohol se desprende por medio de un centrifugado en platos de forma cónica a temperaturas ligeramente más altas. Es un método puramente físico que no requiere ningún tipo de adición y que consigue liberar al vino de más de 99% del alcohol generado de manera natural por la fermentación.

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